Dejó a su marido por un amigo de la infancia y la estafó por 89.000 dólares: “Mi peor error fue buscarlo en Facebook”

Una mujer de 55 años denunció ante la Justicia italiana que fue víctima de estafa por parte de un hombre de 54, a quien conocía desde la infancia y se había reconectado gracias a las redes sociales.
En diálogo con el Corriere della Sera, la denunciante contó que estaba casada con el padre de su hijo cuando empezó el vínculo virtual con el empresario turinés que conocía desde que era niña.
“Fue un buen amigo de la familia mucho tiempo, después perdimos el contacto y un día lo busqué en Facebook porque me enteré que su padre dirigía un equipo de fútbol amateur y quería inscribir a mi hijo”, relató la mujer, que prefirió no dar a conocer su nombre mientras el proceso legal continúa.
Se reencontraron por Facebook y chatearon durante meses. (Foto ilustrativa: Pixabay)Él aceptó la solicitud y empezaron a hablar por mensajes directos, y mientras se ponían al día sobre sus respectivas vidas, las conversaciones empezaron a ser cada vez más cercanas.
“Me sinceré con él y le conté los problemas que estaba teniendo con mi marido, recordamos viejos tiempos de la infancia y adolescencia, y poco a poco me fue convenciendo de que lo dejara para estar con él“, confesó.
Finalmente se separó de papá de su hijo, y al mes comenzaron los encuentros con aquel amigo, que en cuestión de semanas pasó a ser su pareja.
“Bajo la excusa de que ya habíamos estado mucho tiempo separados, de que no teníamos más tiempo que perder para estar juntos, proyectar y cumplir sueños, empezamos a hacer grandes planes para nuestro futuro”, indicó.
La crónica de una estafa amorosa
El hombre le dijo que tenía contactos inmobiliarios para hacer una inversión y que necesitaba 23.000 dólares para abrir un restaurante en la zona céntrica de Vercelli, ciudad de Italia en la región del Piamonte.
“Los ingresé en la tarjeta Postepay de su madre”, reveló la víctima, que hacía referencia a la popular tarjeta prepaga de Poste Italiane, el servicio postal italiano.
Los documentos bancarios del expediente judicial revelan cientos de transacciones realizadas luego del depósito que ella realizó. “Me dijo que trabajaba en un equipo de fútbol de la Serie A y que luego haría algunas inversiones para devolverme el dinero, pero enseguida me pidió otros 20.000 dólares para comprar un auto”, indicó.
El modus operandi de la estafa: chats, encuentros y pedidos de dinero. (Foto ilustrativa: Archivo Clarín)El hombre le prometía que recuperaría todo lo que invirtió, y le decía que tenía 2 millones de dólares guardados. “Sabía que algo no iba bien entre nosotros, pero seguí dándole el dinero porque estaba emocionalmente involucrada y no podía soltarlo”, reconoció la denunciante.
Luego abrió una cuenta bancaria a su nombre y la puso a disposición del acusado. “Me dijo que lo habían juzgado por evasión fiscal y que a partir de ese día necesitaba otra tarjeta de crédito para sus gastos”, reveló.
Esa parte sí era cierta, porque el hombre tiene antecedentes penales por fraude, extorsión, recaptación y malversación de fondos. Cuando la mujer decidió separarse, aún sin saber de las acusaciones previas de su pareja, él le ofreció comprar una casa para mudarse juntos, como una muestra de su compromiso.
Era una propiedad en Crocetta del Montello, una localidad y comuna italiana de la provincia de Treviso, región de Véneto. “Me mostró el exterior de la casa, y yo pedí un préstamo para comprar mi parte“, reveló la mujer.
El caso está siendo analizado por la Justicia italiana. (Foto ilustrativa: Pixabay)La denunciante llegó incluso a darle sus datos personales a un notario para preparar la escritura, pero desde entonces nunca más tuvo noticias del hombre.
“Por supuesto que los 46.000 dólares abonados para la compra de la propiedad ya habían desaparecido”, lamentó. Pidió que le devolviera su parte de la inversión, y él le respondió que le había vendido la casa al padre de un futbolista y que había invertido ese dinero para unirse a la empresa que construiría un estadio en Bolonia.
Ninguna de esas circunstancias se probó. Lo siguiente fue la demanda por estafa de 89.000 dólares, que la mujer reclama ahora en los tribunales en el juicio.
El delito de fraude informático en el Código Penal italiano tiene una pena de prisión de seis meses a cinco años y una multa económica según corresponda.
El turinés de 54 años está representado por el abogado Andrea Giovetti, que sostiene que “los préstamos no se obtuvieron mediante engaño” y que “la víctima puso a disposición su propio dinero para seguir vinculada al acusado”.
“Dejé a mi marido por él, pero me vació la cuenta bancaria, y ahora debo vivir con eso”, sentenció. Mientras el proceso judicial continúa, la mujer sigue firme en su postura, y entre lágrimas aseguró que quedó en bancarrota.
“Mi peor error fue buscarlo en Facebook y ahora debo vivir con eso, pero si puedo servir de ejemplo para alertar a otras mujeres a que sean más cuidadosas y tengan más autoestima, algo habrá valido la pena”, concluyó.
Fuente: www.clarin.com



